Einstein

Premio Nobel de Física, autor de teorías que revolucionaron la ciencia, un genio que dejaba huella allá donde iba. Esta semana se cumple el 135º aniversario del nacimiento de quizá la mente más brillante que ha caminado sobre el planeta. Se trata, por supuesto, de Albert Einstein (14 de marzo de 1879, Ulm, Alemania), el científico alemán considerado por muchos como una de las figuras más influyentes del siglo XX. El padre de la Teoría de la Relatividad y de la fórmula más conocida de la historia (E= mc²) tuvo una vida plagada de anécdotas, historias y aventuras que merecen ser contadas. En Qualitas Auto somos unos apasionados de los coches pero también somos curiosos, y nos gusta la ciencia y la historia. Por lo tanto esta efeméride es la excusa perfecta para escribir sobre Einstein, su vida y sus grandes éxitos.

El icono popular más inteligente

El éxito de la popularidad de la figura de Albert Einstein reside en que este personaje se convirtió en un icono para el gran público acercando la ciencia al gran público. Se puede decir que pese a que el genio tenía un carácter tímido, Einstein cayó en seguida en gracia entre la influyente prensa norteamericana. No obstante se trataba de un tipo despistado, retraído, con una pelambrera llamativa y que se exilió en EEUU poniéndose a trabajar para beneficio del país ¿cómo podría no ser un personaje querido para los tabloides norteamericanos?

TIP: ¿Cuánto medía Albert Einstein? Respuesta: 1,75 m.

Un genio que tardó en despertar

Mucho se ha hablado de la infancia de Albert Einstein. Desde su nacimiento, Einstein no fue precisamente un chico bien parecido. Se dice de él que era un niño regordete y con la cabeza demasiado grande. Su madre, al alumbrarlo pensó que una cabeza tan grande sólo podía ser fruto de una malformación. Estaba muy equivocada. Sin embargo los temores de la familia siguieron teniendo fundamento, y es que Einstein no empezó a hablar hasta los 9 años de edad. El silencio del joven Einstein era una preocupación para sus padres, pero esta duda se disipó cuando durante una cena familiar, y ante el asombro de todos, el joven Einstein al probar la comida dijo con total claridad: “Esta sopa está muy caliente”. Su padre, sorprendido, le preguntó que si hablaba tan bien, por qué no lo había hecho antes; a lo que Einstein replicó “Es que antes, todo había estado bien”.

el joven Einstein.

Einstein no fue un niño muy despierto, sin embargo luego sería uno de los mayores genios de la humanidad. Todos tenemos un potencial oculto por descubrir. Foto: Wikimedia Commons.

La aparente “torpeza” de Albert Einstein le acompañó en alguna que otra etapa de su vida. De hecho en la escuela Einstein estaba peleado con las matemáticas, incluso a la hora de hacer su examen de acceso a la Universidad, Einstein no aprobó a la primera. El joven superó las pruebas de ciencias pero suspendió otras materias como historia, idiomas y geografía. Einstein tuvo que acudir a clases particulares y probar a hacer un nuevo examen de acceso universitario. ¿Se imagina el orgullo de ese profesor de clases particulares cuando se enteró de que Einstein fue un genio reconocido en todo el mundo? 🙂

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido.” Albert Einstein.

Las aficiones de Einstein

El primer “acercamiento” de Albert Einstein por la ciencia se produjo a los 5 años cuando su padre le regaló una brújula. De súbito el niño quedó fascinado con el artilugio, que le hizo comprender que existían fuerzas aparentemente invisibles que impulsaban las cosas. De esta forma una vez más, una brújula señaló el camino, pero esta vez de uno de los hombres más inteligentes de la historia.

También desde temprana edad Einstein recibió clases de violín. Lo cierto es que el pequeño, aún metido en ese “aletargamiento” infantil que experimentó, no le prestó mucho interés al violín. Este hecho cambió radicalmente cuando en un momento dado el joven Einstein escuchó a Mozart. Desde ese momento se propuso obtener esas dulces melodías con su violín. Tras este acercamiento el violín sería para siempre una de sus aficiones favoritas… aunque dicen las malas lenguas que no lo tocaba demasiado bien. Otro de sus hobbies vitales fue la práctica de la vela. El científico era aficionado a navegar en el lago que estaba cerca de su facultad, el Instituto Politécnico de Zurich. Lo que solía hacer el bueno de Albert era zarpar solo, y cuando llegaba a mitad del lago detenía la embarcación. Una vez allí, rodeado de agua, a Einstein le gustaba sentarse a contemplar el paisaje, y con la única compañía de un cuaderno, hacer anotaciones científicas. Es curioso que pese a su afición a la vela, el genio nunca aprendió a nadar.

Einstein y su violín.

Einstein era un gran aficionado al violín. Lo fue durante toda su vida hasta que conoció a Mozart. Foto: E. O. Hoppe, revista Life vía Wikimedia Commons.

El Chofer: Las rarezas de un genio

La vida de Albert Einstein está plagada de momentos increíbles y encuentros electrizantes con personajes ilustres. Además, como todo buen genio, Einstein destacó por tener varias rarezas y manías. Por ejemplo es sabido que Einstein nunca usaba calcetines. Él pensaba que con los zapatos ya se protegían los pies de forma suficiente. Lo habitual en el genio era que fuera por su casa descalzo, ya que según él los calcetines no servían más que para “producir agujeros”. Por ello le retamos a que encuentre alguna imagen de Einstein con calcetines 😎 En palabras del científico de Ulm: “Toda posesión es una piedra atada al tobillo”. Estos rasgos de su personalidad, que le hacían enfocarse en su trabajo descuidando el resto, provocaron que tuviera su sala de trabajo en un “caos ordenado”. Por esta dejadez era habitual ver al premio Nobel en actos públicos con su pelambrera desordenada y algo desaliñada.

desaliñados pelos de Einstein.

La cabellera desordenada de Einstein fue uno de sus símbolos junto a la conocida fórmula E=mc2. Foto: Oren Jack Turner, vía Wikimedia Commons.

Las respuestas y el ingenio de Einstein siempre fueron sobresalientes. Un periodista, a raíz de la publicación de la Teoría de la Relatividad le preguntó si le podía explicar dicha ley científica. A lo que Einstein contestó que por supuesto que sí, siempre que el periodista le explicara primero cómo se freía un huevo. El reportero lo miró extrañado y le contestó que sí que podía explicárselo. En ese momento Einstein le cortó diciéndole que esa explicación tenía que hacerla imaginando que el científico no sabía lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego. Otro dato poco conocido de la vida de Einstein fue que como figura pública reconocida y de alto prestigio, se le ofreció en 1952 la presidencia del estado de Israel. Einstein había tenido ideas revolucionarias acerca de este país, y promulgaba teorías que incluían un reparto organizado y cooperativo de la zona entre palestinos y hebreos. Sin embargo nuestro protagonista declinó la oferta, puesto que a los 73 años se encontraba cansado y “mayor” alegando además que carecía del tacto suficiente en el trato con la gente. ¿Se imagina cómo habría cambiado la situación actual si Einstein hubiera accedido a ser presidente de israel?

Pero quizá una de las anécdotas más ingeniosas y tal vez más conocidas de la vida de Albert Einstein sea la de su chófer. Con la publicación de la Teoría de la Relatividad en boca de todos, Einstein era invitado con asiduidad por universidades e instituciones para dar conferencias. Como no le gustaba en exceso conducir, el propio Einstein contrató los servicios de un chófer para que le llevara de una ponencia a otra. Después de varios viajes, Einstein le comentó al chófer lo aburrido que era repetir lo mismo una y otra vez en sus conferencias. Ante lo que el chófer le replicó que si lo deseaba él podía sustituirle, ya que había oído tantas veces la ponencia que se la sabía de memoria. Einstein, que aún no era conocido por su aspecto vio interesante la propuesta, de modo que se intercambiaron vestuario y roles. El chófer expuso palabra por palabra la conferencia que había oído repetir tantas veces a Einstein. La argucia había salido perfecta… hasta que en al concluir la conferencia un profesor entre el público hizo una pregunta. El chófer no tenía ni idea de la respuesta, sin embargo tuvo una chispa de inspiración y le contestó: “La pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que sea mi chófer quien la responda”.

El cerebro de Einstein

Otra de las anécdotas más famosas relacionadas de la vida de Albert Einstein tuvo lugar curiosamente tras su muerte (18 de abril de 1955, Princeton, EEUU) y tiene como protagonista a su portentoso cerebro.

Tras la muerte de Einstein, Thomas Stoltz Harvey, un médico de Princeton (la misma localidad donde estaba la universidad donde trabajaba Einstein) fue el encargado de hacer la autopsia del fallecido. Con el paso del tiempo se supo que durante esa autopsia el doctor Harvey había extraído el cerebro de Einstein para quedárselo “por interés científico”. Cuando trascendió la noticia el escándalo fue mayúsculo. Harvey fue despedido y los familiares de Einstein reclamaron el cerebro. Sin embargo el médico se negó a entregarlo. Durante la friolera de 40 años Harvey conservó el cerebro del genio, cediendo partes de este órgano cada vez que algún colega científico le solicitaba el cerebro de Einstein para estudiarlo. Lo curioso es que estas muestras de cerebro las mandaba Harvey… ¡en botes de mayonesa! Finalmente en 1998 el cerebro de Einstein fue restituido por un anciano Harvey a la Universidad de Princeton acompañado por uno de los hijos de Einstein. Gracias a los estudios del doctor, hoy se sabe que en el cerebro de Einstein había un número de células gliales muy superior a lo normal. Las células gliales son aquellas del sistema nervioso que funcionan de soporte de las neuronas y que intervienen en el procesamiento cerebral de la información.

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Albert Einstein.

Fuentes: Fuentes propias, Pisito en Madrid.

Rafa Castro
Escrito por Rafa Castro
Guionista y publicista 2.0. Social Media Engagement & Community Manager. Aficionado al deporte, a los coches y a la automoción. También cine y series. Curioso por naturaleza, tecnológico declarado.

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