Charles Beaudelaire fotografiado por Nadar

En Qualitas Auto siempre queremos recordar los aniversarios y las efemérides más destacadas del mundo de la cultura y las artes. Es por ello que en esta entrada, y aprovechando el 193º aniversario del nacimiento de Charles Baudelaire (París 9 de abril de 1821 – París 31 de agosto de 1867), rendiremos tributo  a la obra de este poeta, crítico, traductor y autor francés con la eterna marca de poeta maldito debido a su desordenada vida. Y es que si analizamos las anécdotas e hitos vitales de Baudelaire, encontraremos un paralelismo con la lucha entre el bien y el mal encarnada en el propio autor de Las flores del mal, una obra que marca el inicio de la modernidad poética.

Retrato Charles Baudelaire.

Tras el rostro y la mirada de Charles Baudelaire se esconde todo un mundo interior de decadencia pero también talento puro. Foto: Notwist, original de Carjat vía Wikimedia Commons (dominio público).

Baudelaire: Una vida poco ejemplar

Pese a la enorme belleza que encierran los versos de Baudelaire, y a cómo su simbolismo poético nos agarra en cada una de sus líneas, esta apreciación estética no se corresponde con la mala vida que llevó Charles Baudelaire. Cuando veamos sus anécdotas e historias, nos sorprenderá que el padre de Baudelaire fuera un exseminarista reconvertido a profesor de dibujo. Sin embargo, cuando nació Baudelaire, su padre ya tenía la respetable edad de 60 años, mientras que su madre dio a luz al poeta con 30. Debido a la avanzada edad de su progenitor, el poeta parisino sólo tuvo padre hasta los 6 años. La madre de Baudelaire, aún joven, no tuvo problemas para encontrar otro marido en su vecino (incluso se dice que antes de quedarse viuda ya frecuentaba a este segundo caballero). Tanto la madre de Baudelaire como su padrastro, que llegaría a ser un importante militar francés, abordaron desde el principio la difícil tarea de enderezar al pequeño Charles, pero fue inútil.  Se escapa de los centros de estudio y los internados donde lo encierran en la ciudad de Lyon, se saca el título de Bachiller superior pero es expulsado del centro escolar… Se dice que la rebeldía y el gusto por lo turbio de Baudelaire se inician debido al profundo desprecio que tenía por su padrastro, pero sobre todo por su madre, que no tuvo escrúpulos para entregarse a un segundo hombre. También es sabido que al joven Charles la disciplina no le gustaba demasiado.

El verdadero enfant terrible

A los 19 años de edad Baudelaire parece que va a tomar el buen camino; se matricula en la Facultad de Derecho… pero este impasse le dura muy poco. Comenzará a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y hace nuevos amigos como Balzac. Los estudios cada vez empiezan a importarle menos. Se enfrenta frecuentemente a su familia por el ambiente bohemio y la vida relajada que lleva, convirtiéndose en un habitual de los peores tugurios de París. Mantiene varias relaciones con mujeres, muchas de dudosa reputación. Pese a ello, se dice que Baudelaire recurría a los servicios de estas mujeres simplemente para estar acompañado. Las llevaba al Louvre, e incluso les pagaba para mantener largas charlas con ellas en las que él era el único interlocutor.

La juventud de Baudelaire puede ser calificada en toda su extensión como la de un enfant terrible. Ese término para designar a una persona brillante pero rebelde parece hecho a medida del autor de Las flores del mal. Pese a ello, la primera vez que se usa el término de enfant terrible no fue en Francia, sino en EEUU. La primera persona que lo empleó fue el presidente de EEUU Thomas Jefferson, quien lo acuñó para describir al arquitecto (de origen francés, de ahí que esta expresión se diga en la lengua gala) Pierre Charles L’Enfant, quien poseía belleza, talento, pero era testarudo y tenía un carácter incorregible. Volviendo a Baudelaire, su mal comportamiento hizo que su padrastro lo embarcara a un viaje que podríamos llamar “exilio”. La familia estaba escandalizada con el libertinaje de Baudelaire y con sus insolentes modales y en un intento por apartarlo de las malas compañías parisinas, el chico es enviado en barco a los Mares del Sur. En un principio el poeta ve con buenos ojos el cambio de aires, de hecho a bordo de la embarcación escribe algunos inspirados poemas. Sin embargo, el inquieto Baudelaire se aburre de la larga travesía (que debía durar 18 meses), y en las Islas Mauricio interrumpe su viaje y regresa a París…. Y a sus viejos vicios.

Los escándalos del poeta los paga el crítico y traductor

Baudelaire conoce a una joven mulata que le servirá de musa e inspiración. Su nombre fue Jeanne Duval, y pese a los sentimientos que inspiraba en el autor, no consiguió hacer que éste sentara la cabeza. Los escándalos de su turbia relación con esta hermosa mulata recorren todo París, haciendo acrecentar aún más la controversia que envuelve a la figura de Charles. Las juergas de Baudelaire apenas se sustentaban económicamente gracias a su incipiente faceta de crítico de arte. Sus escritos como el Nuevo Salón encumbraron a un pintor tan conocido hoy como Delacroix. Y no sólo al arte plástico se circunscriben las acertadas críticas de Baudelaire, el parisino fue todo un pionero en realizar críticas musicales. Richard Wagner fue uno de sus compositores favoritos. Paralelamente a sus críticas artísticas, nuestro protagonista también realizaba traducciones para llevarse algo de comer a la boca. Como sabía inglés, puesto que se lo enseñó su madre desde su más tierna infancia, Charles traducía a algunos autores como Edgar Allan Poe, del que se convirtió en fiel seguidor.

La vanguardia de Baudelaire

Tanto por su estilo poético en el que la rima cede paso al texto libre, como en una temática cotidiana, que realza lo simple y lo mundano, podemos decir que Baudelaire fue un autor de vanguardia que desde el simbolismo sentó las bases de la modernidad y de cómo entendemos hoy la poesía. Pese a que su indisciplina le llevaba a escribir poesía rebelde, con fuerza y desgarradora, Baudelaire escribió también algunos esbozos teatrales y una única novela: La Fanfarlo (1847).

Ave Fénix a la plancha y el poeta maldito

Además de llevar una vida disoluta, Baudelaire también era conocido por su ingenio y sentido irónico. Un amigo y admirador suyo (de los pocos fans que tuvo en vida) quería invitar a comer a su casa al poeta maldito. Baudelaire, más pendiente de otros asuntos declinaba las insistentes invitaciones del amigo. Cuando rechazarlo se convirtió en una pesadez, Charles envió a su admirador una carta con una respuesta imposible: “estimado amigo, aceptaré su invitación a comer en su casa. Iré mañana, sólo tiene que saber que tomaré un Ave Fénix a la plancha”. En otro orden de cosas, Baudelaire se ganó a pulso el calificativo de “poeta maldito”. Se le conoció así desde el año 1884, momento en que fue publicado el ensayo “Los poetas malditos” (Les Poètes maudits), de Paul Verlaine, donde fue incluido en esta recopilación de artistas incomprendidos, sin éxito en vida, que llevan una vida bohemia y alejada de convencionalismos sociales. El concepto de Verlaine del poeta maldito está inspirado precisamente en un poema de Charles Baudelaire llamado Bendición y que se puede leer en su libro más famoso: Las flores del mal.

fleurs du mal

Portada original del libro que revolucionó la poesí y dio paso al modernismo: Las flores del mal, de Baudelaire. Imagen: Wikimedia Commons (dominio público).

Las flores del mal: Diccionario de la melancolía

El subtítulo que le hemos dado a Las flores del mal (1857), la más importante e inmortal obra de Charles Beaudelaire, no se nos ha ocurrido a nosotros. Cuando decimos que estamos ante un “diccionario de la melancolía” estamos recurriendo a las palabras que usó el propio Beaudelaire para definir su obra capital. Los términos que usó el poeta exactamente fueron “mísero diccionario de la melancolía y del crimen”, y se trataba en su origen de una concepción de los 7 pecados capitales del hombre. Las flores del mal es un ataque y una llamada de despertar a la falsa moral burguesa, un himno ante lo bajo, un ataque a la hipocresía acomodada. De hecho, la polémica fue tan grande tras publicarse Las flores del mal, que esta obra le valió al autor una orden de suprimir 6 poemas del volumen y una multa de 300 francos. Estas sanciones se debían a que era una obra que “atentaba contra la moral pública”. Y es que el propio autor advierte a los lectores cándidos.

“Lector apacible y bucólico, Ingenuo y sobrio hombre de bien, Tira este libro saturniano, Melancólico y orgiástico. Si no cursaste tu retórica Con Satán, el decano astuto, ¡Tíralo! nada entenderás O me juzgarás histérico. Mas si de hechizos a salvo, Tu mirar tienta el abismo, Léeme y sabrás amarme”. Baudelaire.

La prohibición de algunas partes de esta obra poética parece una medida exagerada por parte de las autoridades francesas; más aún si tenemos en cuenta que Baudelaire publicó parte de estos escritos previamente en algunos periódicos como Le Figaro sin censura alguna.

El spleen y el fracaso

Baudelaire encontrará a menudo un tema recurrente en el llamado “spleen”, que en su época era un término habitual para denominar al tedio que sentía el poeta ante el desencanto de la vida, de la que se refugiaría creando una estela de vicios en los que nunca encontraría la satisfacción total. Los escándalos no se detienen, tanto que en 1864 prefiere irse de París y recalar en Bélgica, donde pretende sin éxito dedicarse a ser conferenciante de arte. Este fracaso (otro más) le hará atacar a los belgas en varios escritos. Sin embargo la salud del autor de Las flores del mal entra en un túnel sin salida. Enfermo por culpa de su mala vida, Baudelaire es trasladado a París, donde muere prematuramente a los 46 años con partes de su cuerpo afectadas por parálisis. En el cementerio de Montparnasse descansan sus restos junto a la tumba de su padrastro. Un insulto final, ser enterrado junto a alguien a quien odió profundamente.

tumba donde está enterrado Baudelaire

Baudelaire fue enterrado en Montparnasse (París)… junto a su padrastro, a quien odiaba. Foto: Joseluis bn (Wikimedia Commons).

El caso de Baudelaire es uno de esos en los que el reconocimiento vendría tras su muerte, siendo considerado como padre de la poesía moderna. A los pocos meses de su desaparición sale a pública subasta toda su propiedad literaria ya que no tenía herederos.

Es evidente que no estamos ante una persona que haya que imitar en cuanto a su modus vivendi, pero sin dudas la importancia y arrojo de sus poemas nos hacen recordar a este genio maldito de las letras. Pero es que tal vez en eso, en ver de dónde procede una lírica tan desgarradora y sí, ¿por qué no? hermosa, es que nos sorprendemos aún más, haciendo que nuestra admiración hacia la obra de este peculiar maestro no haga sino crecer.

Rafa Castro
Escrito por Rafa Castro

Guionista y publicista 2.0. Social Media Engagement & Community Manager. Aficionado al deporte, a los coches y a la automoción. También cine y series. Curioso por naturaleza, tecnológico declarado.

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