Diego Velázquez

Estos días se cumple el 415º aniversario del nacimiento de Velázquez. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Ese era el nombre completo de uno de los más grandes genios de la rica pintura española y barroca. Como esto de los aniversarios suele ser la excusa perfecta para hablar de alguien, hoy aprovechamos para analizar en el tema de la semana de Qualitas Auto la parte misteriosa, oculta y más llamativa y anecdótica de Velázquez, el pintor de sombras. Los misterios de Velázquez darían para varios post, pero en este artículo hemos seleccionado los más curiosos. Empezamos.

La luz y la sombra

La primera curiosidad -quizá la más evidente- de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (6 de junio de 1599 – 6 de agosto de 1660), fue que al soberbio pintor barroco se le conoció por su último apellido. El maestro de la pintura universal que hoy tocamos nació en Sevilla, siendo bautizado el mismo día en que nació. Que esto no nos parezca extraño, y es que en el siglo XVI debido a los altos índices de mortalidad infantil era habitual bautizar a los recién nacidos cuanto antes. Por si acaso.

El estilo de Velázquez es fiel a la realidad, naturalista en una iluminación en ocasiones potente sobre las figuras pero que también esconde muchas, muchísimas sombras alrededor del lienzo. El tenebrismo y la alegoría a figuras míticas mezcladas con gente del pueblo dan lugar a un uso siempre acertado del claroscuro, bebiendo de influencias directas como el maestro italiano Caravaggio, experto en reflejar con realismo las luces y las sombras que nos rodean. Sin embargo, una primera etapa oscura y tenebrista daría paso a un uso de la luz más frecuente. La obra de Velázquez, que llega a unas 125 pinturas, pintores reconocidos como Manet dijeron que pertenecen al más grande pintor que jamás ha existido.

 

Pintor del “rey pasmado”

A los 24 años de edad Velázquez se va de Sevilla y se asienta en Madrid, donde es nombrado nada menos que pintor de cámara y pintor del rey Felipe IV, también conocido como el rey pasmado, un monarca que reinó 44 años y 170 días dando lugar al reinado más largo de toda la casa de los Austrias. ¿Y por qué rey pasmado? Pues por la expresión del rostro del regente, que sobre todo de joven tenía un aire siempre ausente, distraído. Eso no fue obstáculo para que Felipe IV fuese nombrado rey a los 16 años y heredero de un Imperio Español decadente por la ineptitud de su padre, Felipe III. De hecho el poderoso Felipe II llegó a decir de su hijo: “el cielo que tantos dominios me ha dado, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos”. Eso sí, la dudosa capacidad de Felipe IV para mantener el Imperio Español no estaba enfrentada a una notable inteligencia y pasión por las artes, de ahí que fuera un importante mecenas de artistas como el propio Velázquez, y sembrara el marco para que se desarrollara el Siglo de Oro español.

retrato de Felipe IV.

Felipe IV fue conocido por el pueblo como el “Rey Pasmado” y también como el “Rey Planeta”. Aquí lo vemos en uno de los muchos cuadros en el que fue retratado por Velázquez. Foto: Velázquez (dominio público) vía Wikimedia Commons.

Velázquez, el pintor de cabezas

En el primer encuentro de Felipe IV con Velázquez, el joven rey pasmado (6 años menor que Velázquez y que había recibido clases de dibujo) supo apreciar de inmediato las dotes artísticas del sevillano. Velázquez ascendió socialmente con rapidez, recibiendo un buen sueldo y el trabajo más apreciado en su profesión como pintor del rey. Esto le valió al talentoso pintor las envidias de algunos rivales del sector más veteranos, que lo acusaron de que sólo sabía “pintar cabezas”, dando poca importancia al cuerpo de las figuras que aparecían en sus cuadros. La constatación de la superioridad de Velázquez quedó patente cuando se convocó una competición pictórica entre el genio sevillano y 3 de sus principales detractores… el apellido del ganador, por supuesto, da título a este post.

Velázquez tuvo un esclavo

Por el siglo XVI la esclavitud era algo muy frecuente, sin embargo , algo que no se sabe de forma extendida es que Diego Velázquez, que tuvo varios ayudantes a lo largo de su vida, tenía también a un esclavo en uno de estos ayudantes. Su nombre: Juan de Pareja, un morisco “de generación mestiza y de color extraño”. En 1642 ya estaba al servicio de Velázquez, al que servía mezclando pigmentos para crear las pinturas y los colores que usaría su maestro o preparando lienzos. Se daba la circunstancia de que Juan de Pareja, al ver a su amo pintar, comenzó a desarrollar inquietudes artísticas por la pintura. Sin embargo no era adecuado que un esclavo se mezclase en asuntos de arte, por lo que este esclavo de Velázquez aprendió a pintar a escondidas de su dueño. En el segundo viaje que Velázquez realizó a Italia, se dice que el Juan de pareja  le mostró un cuadro en el que había pintado al propio Velázquez. El maestro, conmovido por las dotes artísticas de su esclavo, no hizo otra cosa que liberarlo.

El primer desnudo: La Venus del espejo

Pretender analizar todas las obras de Velázquez (e incluso las más famosas) sería una tarea demasiado extensa, pero como el arte es un tema que nos gusta, y mucho, vamos a hacer un esfuerzo 😉 La Venus del espejo es un cuadro pintado entre 1648 y 1650 en Italia, encerrando varias leyendas: Se dice que la modelo elegida para el cuadro fue la amante de Velázquez, razón por la cual la visita a Italia se extendió bastante en el tiempo para desesperación de Felipe IV, que mandaba misivas al artista para que volviera cuanto antes. Este cuadro, que es el primer desnudo integral de la historia de la pintura española encierra un misterio… ¿Por qué Velázquez difuminó la cara de la Venus en el momento de reflejarse en el espejo? ¿Y por qué se refleja precisamente la parte de la cara cuando el espejo está apuntando al cuerpo? Otra teoría bastante aceptada es que el emborronado de la cara responda a que se quería ocultar la identidad de la joven modelo, que también podría ser la amante, pero esta vez del sobrino del poderoso Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV.

 

Las Meninas y la Orden de Santiago

Tal vez junto a la Cruz de la Gran Orden de la Reina Isabel La Católica, llevar la roja Cruz de Santiago es uno de los reconocimientos mayores que se le puede hacer a una persona en el reino español. El ansia de Velázquez por pasar a ser un miembro reconocido de la sociedad era grande y no le valía con su magistral pintura, razón por la que buscó entrar en la nobleza entrando en la Orden de Santiago. Sin embargo para entrar en tan exclusiva orden se realizaban minuciosas investigaciones para averiguar si su linaje no tenía sangre judía ni conversa. Al no obtener con claridad pruebas de la pureza de sangre de su abuela paterna ni de sus abuelos maternos, la concesión para entrar en la Orden de Santiago le fue denegada al sevillano. Tuvo que intervenir Felipe IV para que el Papa Alejandro VII dictara un escrito a favor del pintor, que entró finalmente en la orden en 1659. Pero ante esto se nos plantea otro misterio entre sombras: ¿Si Velázquez entró en la Orden de Santiago en 1659, cómo es que en el famoso cuadro de Las Meninas aparece la Cruz de Santiago en su pecho… si este enorme cuadro se pintó en 1659? La respuesta se ha difuminado con el tiempo, pero parece que fue el propio Felipe IV el que para comunicarle la noticia a Velázquez citó al pintor ante el lienzo y sin mediar palabra, con un pincel pintó la cruz de Santiago en la figura de Velázquez que aparece en el cuadro de Las Meninas. Curiosa (y efectiva) forma de dar una buena noticia.

misterio en Las Meninas.

La cruz de la Orden de Santiago que Velázquez tiene en su pecho debió ser añadida posteriormente al cuadro ¿Sabe cómo? Foto: Diego Velázquez (dominio público) vía Wikimedia Commons.

Este artículo lo hemos escrito utilizando recursos propios y fuentes interesantes como Curistoria.

Rafa Castro
Escrito por Rafa Castro

Guionista y publicista 2.0. Social Media Engagement & Community Manager. Aficionado al deporte, a los coches y a la automoción. También cine y series. Curioso por naturaleza, tecnológico declarado.

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