Ánforas Roma

El símbolo de Qualitas Auto es la diosa Atenea, quizá la deidad femenina más importante para los Antiguos Griegos. Atenea representaba la sabiduría y las artes entre otros importantes atributos. La elección de un símbolo tan potente como este para una aseguradora de coches como la nuestra no es casual, ya que en Qualitas Auto somos seguidores de la cultura y el conocimiento. Y como el saber no ocupa lugar, aquí le ofrecemos un artículo relacionado con la gastronomía del mundo clásico. Pasamos de la Grecia de Atenea a la Roma clásica. De tiempos de los romanos nos vienen muchas costumbres que hoy en día llevamos a cabo. Una de ellas son los hábitos alimentarios ¿Sabía que los antiguos romanos ya se iban de bares? ¿Y cómo eran las comidas romanas? Acompáñenos y verá que muchos de nuestros usos gastronómicos son herencia directa de la Roma de hace 2 milenios.

Qualitas Auto I Trust

Logo de Qualitas Auto, con nuestra diosa Atenea.

La información sobre los usos y costumbres alimenticios de la Antigua Roma la hemos obtenido principalmente de Roma entre fogones. En Qualitas Auto nos encanta el trabajo bien hecho. Por ello queremos reconocer la gran labor que han hecho María y Anais, dos chicas de Murcia (de Molina de Segura, concretamente) que pese a su juventud han elaborado un interesante blog sobre la gastronomía romana. Ellas han sabido combinar rigurosidad con sentido del humor para obtener un proyecto que ya ha tenido el reconocimiento de muchos, al que ahora nosotros nos sumamos.

Comiendo entre romanos

En la actualidad ya sea por trabajo o por placer, comer en la calle es algo muy habitual. ¿Pero sabía que para nuestros antepasados romanos la costumbre de comer a diario en la calle era muy normal? Existían tabernas urbanas llamadas thermopolia donde podían comprarse alimentos listos para su consumo. Las thermopolia consistían en unos establecimientos que serían los primeros precedentes de los restaurantes. Sobre el mostrador había huecos con ánforas donde se colocaban los alimentos, además este mostrador tenía forma de letra ele, estando situada la parte más corta cerca de la entrada, para que cerca de la puerta no se formaran aglomeraciones. Seguro que conoce más de un establecimiento actual que tiene esta misma disposición del mostrador, ¿verdad? Pues ya sabe a qué se debe. También se servían comidas en las cauponas; unos locales en los que además de poder comer, había espacio para establo. Allí se dejaban los caballos y vehículos a modo de garaje mientras sus propietarios comían. En las cauponas más completas incluso se disponía de un servicio de taller de reparaciones para los vehículos que se aparcaban allí, y es que también se ofrecía la posibilidad de dormir. La evolución histórica estos negocios ya la habrá imaginado: Las cauponas derivarían en nuestros modernos hoteles.

alimentos de la cocina romana

Bodegón con alimentos pintados encontrado en Pompeya (año 70 después de Cristo). Foto: Wikimedia Commons.

Curiosidades increíbles de la mesa romana

Siguiendo el excelente trabajo de Roma entre fogones, rescatamos de sus páginas algunas de las curiosidades más llamativas de tiempos de los romanos relacionados con la comida. Algunas son tan increíbles que cuesta trabajo creer que fueran ciertas, pero es que si bien muchas costumbres de los romanos han llegado a nuestros días, otras (por suerte) se quedaron atrás con el paso de los siglos. Eche un vistazo.

Ya lo recogerá alguien…

En los grandes banquetes romanos lo habitual era tirar los restos de la comida al suelo. Un esclavo especial era el encargado de ir recogiendo las sobras… que luego eran aprovechadas para alimentar al servicio.

El colmo de la comodidad

Los romanos comían acostados en divanes sobre el brazo izquierdo. Se creía que cuanto más cómodo se estuviera, mejor sentarían los alimentos.Hoy se sabe que estar tumbado mientras se come puede hacer la digestión más pesada.

Los cubiertos romanos

Los romanos no tenían tenedor. En consecuencia comían con las manos, como los árabes. Sin embargo sí que se ayudaban de varias cucharas especiales. Esto es, tenían una cuchara para cada alimento (sopas, mariscos…).

¿Buenos o malos modales en la mesa?

Por muchos es sabido que en los grandes festines romanos, que verdaderos excesos para el cuerpo y el estómago, en mitad del banquete no era extraño que los comensales se retiraran al baño para provocarse el vómito. De esa forma tenían mayor capacidad estomacal y así podían seguir comiendo. Evidentemente esto no es que fuese muy saludable, que digamos… Pero las costumbres chocantes en la alimentación romana no se quedan ahí, ya que los eructos estaban bien vistos durante la comida, puesto que indicaban su satisfacción con lo comido. Por cierto, si le invitaran a un banquete romano, asegúrese de llevar su propia servilleta porque ni en la casa más lujosa de la vía Apia encontrará una. Cada invitado se llevaba su propia servilleta que además se usaba para todo, desde para limpiarse la boca hasta para sonarse la nariz.

TIP 1: Y ya que hablamos de las costumbres de la Antigua Roma, nos parece muy adecuado enlazarles el artículo que escribíamos hace unos meses en el que hablábamos sobre los “coches” en la Antigua Roma. Conozca cómo se desplazaban los romanos además de cómo se alimentaban.

Nunca se acostará sin saber algo más: Marco Gavio Apicio es el nombre de un experto cocinero romano que vivió en el siglo I d. C. durante los gobiernos de grandes emperadores como Augusto y Tiberio. Se cree que él escribió el recetario De re coquinaria, que es el mayor (y único) testimonio en forma de libro de cocina que conservamos de aquella época.

Y hasta aquí el repaso a la cultura gastronómica romana. Unir comida y coches no suele ser una buena idea, ya que se corren riesgos de distraerse al volante, sin embargo en esta entrada hemos querido realizar un pequeño vínculo entre dos mundos que parecen distantes y que encierran sus curiosidades históricas. Esperamos que les haya gustado… ¡Buen apetito!

Rafa Castro
Escrito por Rafa Castro
Guionista y publicista 2.0. Social Media Engagement & Community Manager. Aficionado al deporte, a los coches y a la automoción. También cine y series. Curioso por naturaleza, tecnológico declarado.

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