Viajar por Berlín en un Trabant

Viajar para conocer una ciudad siempre es un reto gratificante y Berlín es una de las capitales europeas que ofrece algunas de las experiencias más insólitas. Conocerla subida en el Trabant, el coche típico de la antigua RDA (República Democrática de Alemania) es un tour cada vez más demandado por visitantes de todo el mundo.

El 9 de noviembre de 1989 es una fecha clave en la vida de los berlineses y en las relaciones internacionales. Con la caída del Muro de Berlín las dos partes de la ciudad que habían sido divididas se reencuentran.

Fue el momento de unión de familias que habían quedado separadas, de países que estaban en conflicto y el Berlín del Este recibe los nuevos productos que había traído el capitalismo y de los que habían estado celosamente apartado.

Aún queda en la capital alemana algunos resquicios que recuerdan a la antigua RDA, como son los característicos coches Trabant, más como reclamo y con nostalgia que con rechazo. Y es que aunque la puerta de Brandemburgo o los restos del Muro de Berlín de la East Side Gallery son los iconos de esta ciudad, resurgen coloridos Trabants por sus calles.

El Trabant es el coche producido por la compañía VEB (Sachsenring Automobilwerke Zwickau). Se trata de un vehículo de bajo coste y uno de los pocos vehículos a los que tenían acceso los habitantes de la RDA. Se hicieron tan popular que existía una lista de espera de 10 años para poder adquirir uno.

La característica principal de este coche es la durabilidad, y es por ello que se encuentran tantos en tan buen estado. Su carrocería es de fenoplast (resina fenólica) y su motor, de dos cilindros a dos tiempos. Compacto y con capacidad para cuatro adultos era más de lo que podía desear un alemán de la RDA.

Dejó de fabricarse en 1991, sólo dos años después de la caída del Muro de Berlín, lo que hizo que se convirtiera en un objeto de colección y que esté tan de moda hoy en día en un Berlín unificado.

Si desea viajar en el tiempo y visitar Berlín desde uno de estos coches míticos sólo tiene que reservar un tour con alguna de las muchas empresas que organizan este tipo de experiencias para amantes de la historia y del motor.

Ana León
Escrito por Ana León
Periodista especializada en Comunicación Corporativa y Marketing Online, apasionada de la fotografía y los viajes.

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