Es cierto que no vivimos en un país especialmente frío si lo comparamos con el resto de Europa, pero la realidad es que en España durante el invierno llegamos a alcanzar temperaturas mucho más bajas de lo que muchos creen. Esto implica que nosotros también debemos prepararnos para las bajas temperaturas del invierno, especialmente si vives en el norte de la península.E igual que nosotros tenemos que prepararnos, también debemos preparar nuestro coche para conducir bajo el frío. 

Hoy queremos hablarte de un elemento que podría ser fundamental para tu coche en esta época: los neumáticos de invierno. ¿Deberías estar usándolos y no lo haces? A continuación te contamos todo lo que necesitas saber sobre esta parte del coche: qué son, cuándo debes usarlos, qué características especiales tienen, etc. Toma nota.

¿Por qué utilizar neumáticos de invierno?

¿Sabías que los neumáticos clásicos pierden eficacia cuando la temperatura es inferior a 7º centígrados? Algo muy habitual en invierno en nuestro país. Los neumáticos estándar están compuestos por una goma que con bajas temperaturas se endurece y pierde flexibilidad, lo que conlleva menor adherencia al asfalto y mayor distancia de frenado, mayor peligro de deslizamiento, etc.

Por eso, si vives en una zona en la que superar los 7º centígrados en invierno no es lo habitual, o en la que las nevadas son habituales, deberías plantearte utilizar neumáticos de invierno.

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Características de los neumáticos de invierno

Los neumáticos de invierno están especialmente diseñados para facilitar la conducción y aumentar la seguridad a bajas temperaturas, en condiciones extremas de lluvia, nieve o heladas.

Para ello, se caracterizan principalmente por dos cosas: por un lado, la composición de los neumáticos de invierno se hace a partir de un compuesto de gomas más blandas y más flexibles, lo que las hace más resistentes a bajas temperaturas. Por otro, la banda de rodadura de estos neumáticos cuenta con un mayor número de aristas y laminillas autocolocantes, y su dibujo es más profundo y recortado, lo que ayuda a evacuar más rápidamente el agua de los neumáticos y permite una mayor adherencia al asfalto en superficies deslizantes.

¿Cómo identificar un neumático de invierno?

Los neumáticos de invierno se distinguen bajo la denominación “M+S”, que significa “Mud and Snow” (barro y nieve). Además, en algunas ocasiones puedes ver esta denominación acompañada del icono de una montaña de tres picos, con un copo de nieve en su interior. Esto indica que este neumático ha sido probado en condiciones especialmente extremas, a muy bajas temperaturas o en superficies con abundante nieve.

¿Neumáticos de invierno o cadenas de nieve?

Como quizás ya sepas, o hayas podido deducir de todo lo anterior, los neumáticos de invierno son una alternativa legal a las cadenas de nieve, por lo que puedes utilizarlos como alternativa de estas, como recoge el Reglamento General de Vehículos. Pero, ¿cuál te compensa más?

Los neumáticos de invierno son la alternativa ideal para ti si vas a conducir en condiciones de lluvia, nieve, heladas o bajas temperaturas con asiduidad. Ten en cuenta que los neumáticos de invierno no tienen limitaciones de velocidad, si bien sí debes adecuar esta a las condiciones de la vía. En el caso de las cadenas de nieve, no podrás circular con ellas a más de 50 km/h. Además, las cadenas pueden dañar tus neumáticos estándar u otras zonas del coche, mientras las ruedas de invierno (como se conoce coloquialmente a estos neumáticos) actúan como un elemento integrado más del coche.

Por lo general, el montaje de las cadenas de nieve es más complicado y engorroso, ya que su uso solo está permitido bajo condiciones adversas y deberás montarlas y desmontarlas cada vez que las necesites. En cambio, los neumáticos de invierno pueden utilizarse también en condiciones óptimas, por lo que puedes ponerlos cuando entre el frío, y despreocuparte hasta que se termine el invierno.

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¿Puedo usar los neumáticos de invierno todo el año?

No debes. Los neumáticos de invierno están diseñados especialmente para el frío, y pierden eficacia cuando la temperatura supera los 10º centígrados aproximadamente.

La distancia de frenado, por ejemplo, aumenta con los neumáticos de invierno cuando la temperatura es más alta, y estos se desgastan con más rapidez, por lo que tendrás que cambiarlos antes que un neumático estándar. Además, el caucho de los neumáticos de invierno también es más sensible a las altas temperaturas, deteriorándose y afectando a la adherencia de la rueda, y son más sensibles al rodamiento, por lo que el coche gastará más combustible.

Por todo ello, desde Qualitas Auto te recomendamos utilizar los neumáticos de invierno solo entre mediados de octubre y finales de marzo, cuando las temperaturas son más bajas. Cuando empiece el buen tiempo, vuelve a tus neumáticos estándar para así asegurarte la máxima eficacia cuando conduces.

Soledad Pérez
Escrito por Soledad Pérez
Periodista especializada en Comunicación Corporativa. Colaboradora de la revista de naturaleza NaturaHoy.

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