Víctor Hugo. Foto: Étienne Carjat (Wikimedia Commons)

Hablar de Víctor Hugo es referirnos a uno de los autores con A mayúscula de la literatura francesa y universal. En Qualitas Auto nos gusta reconocer el trabajo de los genios y por ello hoy iniciamos la semana con este justo homenaje a la figura de Víctor Hugo. Además la elección de un autor como este justo en esta semana no es casual, ya que el 26 de febrero se cumplirá el 212 aniversario del nacimiento de este prócer de las letras. De esta forma, mediante un recorrido a la obra, vida, curiosidades y forma de ser del autor de “Los Miserables”, titulamos este artículo como “Víctor Hugo, el perseguidor de Miserables”. Para los que no conozcan la obra, en “Los Miserables” hay un personaje como Javert, un oficial de policía implacable encargado de hacer justicia a su forma, recta e infatigable. Puede que el bueno de Víctor Hugo tenga algo de Javert y su vida fuera la persecución de la rectitud y del buen trabajo que se vislumbra en sus escritos. En esta búsqueda la temática de Hugo tocaba con frecuencia temas escabrosos como la pobreza, la deformidad y la injusticia, pero conociendo al hombre que fue sabremos que se trataba de un personaje noble, trabajador, justo… lo opuesto a un miserable.

cuadro de Víctor Hugo.

Retrato de Víctor Hugo. Fuente: Léon Bonnat (Wikimedia Commons).

Víctor Hugo: El máximo exponente del Romanticismo

Los manuales de literatura dirán que Víctor Hugo (26 de febrero de 1802, Besanzón, Francia – 22 de mayo de 1885, París) fue uno de los máximos exponentes del Romanticismo. Por supuesto estamos de acuerdo, pero quedarse en una clasificación literario-histórica de un autor como este es quedarse en la superficie. Ante todo cabría preguntarse qué es el Romanticismo. En literatura el Romanticismo fue un movimiento literario europeo que nació en Reino Unido y Alemania y que no tardó en extenderse al resto de países del viejo continente. Podría decirse que en Francia y en la figura de Víctor Hugo este movimiento alcanzó su cénit. El Romanticismo reivindica lo particular frente a lo colectivo, y vive de la eterna rebeldía creadora de los poetas, que acabarán con las normas para la creación literaria que dicta el Clasicismo (el movimiento anterior cronológicamente). El Romanticismo trata la libertad del arte, antes encorsetado, siendo un explorador tenaz de la expresión artística.

El joven Víctor, de pintor a escritor

Los 83 años de vida de Víctor Hugo son un reflejo y una explicación de su forma de escribir y de entender la vida. Un dato que poca gente conoce es que al ser hijo de un importante militar francés (su padre era general), Víctor Hugo pasó 4 años en España durante la ocupación francesa y el reinado de José Bonaparte. Este periodo le sirvió al novelista para conocer y amar a nuestro país, del que le cautivaron sobre todo las vistas y los paisajes que iba viendo mientras su padre se movía por la piel de toro. En su infancia, Víctor Hugo destacó por ser un talento precoz de las letras… pero también de la pintura. De hecho el joven Víctor creyó que se decantaría más por los pinceles antes que por la pluma, pero tras unos años de dudas, a los 14 se decantó por la escritura con la siguiente frase que dejó para la posteridad:

“Seré Chateaubriand o nada”.

Y es que Chateaubriand no era un cualquiera. Se trataba del fundador del movimiento Romanticista francés, un escritor al que Hugo admiraba. De esta forma Víctor Hugo seguiría dibujando y realizando bocetos pictóricos a lo largo de su vida aunque de forma más secundaria. Pero no hay que pensar que la historia del arte perdió a un posible Renoir, sino que la historia de la literatura ganó a uno de sus más grandes genios.

Maestro de las letras

Novelista, dramaturgo, poeta… la pasión de Víctor Hugo por la escritura se destapó con rapidez. Es muy significativa la anécdota que nos cuenta cómo a los 17 años de edad el joven genio se dedicó a dirigir una revista que firmaban un total de 12 autores. Lo curioso es que el propio Víctor Hugo era esos 12 autores… Lo que hacía era -además de incluir su nombre- añadir otros 11 pseudónimos. Víctor Hugo era un autor precoz, polifacético y muy prolífico. Además de sus obras de teatro, su primera novela “Bug-Jargal”, la escribió en 1818 a los 16 años. Sería la primera de sus 9 novelas, y se puede decir de él que estuvo toda la vida escribiendo. Su último trabajo novelístico sería “Noventa y Tres”, que escribió a los 72 años de edad. Su primer gran éxito, y una novela que pasaría a la historia lo crearía a los 29 años de edad y en unas condiciones extremas: Un editor dijo que necesitaba a toda prisa una novela dramática y de amores imposibles para ese mismo año. El tiempo era tan limitado que Víctor Hugo se encerró en un habitación y sólo permitía que le pasaran un poco de comida. A los pocos meses el escritor salió de la habitación famélico y con los cabellos largos y desordenados… pero con una novela bajo el brazo.  Su título era “Nuestra Señora de París”, donde se cuenta la mítica historia del jorobado Quasimodo y la gitana Esmeralda.

Lon Cheney el jorobado

Otra de las grandes obras de Víctor Hugo: “Nuestra Señora de París”. Foto: Wallace Worsley (The Hunchback of Notre Dame (1923). Wikimedia Commons.

Víctor Hugo es posiblemente uno de los mejores ejemplos en los que se demuestra que el talento sólo no sirve, sino que hay que combinarlo con esfuerzo y dedicación. El francés era un obseso de su trabajo, y muy metódico. Hugo se levantaba para escribir a las 3 de la madrugada en verano y a las 5 de la madrugada en invierno, prolongando por sistema sus sesiones de escritura hasta el mediodía. Además, para obligarse a escribir y no quedarse dormido a esas horas tan silenciosas, Hugo escribía de pie. Las sucesivas novelas de éxito, su fuerte personalidad y su genio le valieron a Víctor Hugo para codearse en relación de amistad con otros grandes escritores que pasarían a la posteridad de las letras como Julio Verne, Oscar Wilde, Alejandro Dumas o Hans Christian Andersen. Especialmente con Julio Verne estableció una camaradería muy especial. Durante el exilio de sufrió Víctor Hugo debido a sus ideas políticas contrarias a las de Napoléon III, Verne dijo que hasta que Hugo no volviera a Francia, él tampoco pisaría el país galo.

Los Miserables, y el acto más noble

Su obra más conocida y más representada en nuestros días es sin duda “Los Miserables”. Esta obra la escribió Hugo en el exilio aunque no se publicaría hasta 1862, ya que en la Francia de mediados del siglo XIX era peligroso publicar obras de “gente subversiva”. Curiosamente su periodo de exilio en Bélgica y Reino Unido (1851-1859) fue una época de gran creatividad para el genio francés, aunque con algún episodio peculiar como su interés por el espiritismo provocado por el recuerdo de su hija difunta Léopoldine. La obra “Los Miserables” puede presumir de tener la frase más larga jamás escrita en una novela con unas 800 palabras (sin contar al Ulises de Joyce, que no tiene signos de puntuación). Siguiendo con “Los Miserables”, una historia que cuenta la caída, ascenso y persecución de Jean Valjean, un militar francés que robó pan para alimentar a los suyos, hay también una divertida anécdota que cuenta que cuando se publicó “Los Miserables”, Hugo, que estaba de vacaciones le mandó un telegrama a su editor para preguntar cómo iban las ventas. Su mensaje consistió simplemente en un escueto “?”, a lo que su editor respondió con un “!”.

niña barriendo con escoba grande.

Cosette, uno de los personajes de Los Miserables”, una obra que sobrevive al tiempo. Imagen: Émile Bayard (Wikimedia Commons).

Víctor Hugo era sin duda un hombre justo, de bien y correcto. Muestra de ello fue el acto que realizó antes de morir, al donar nada más y nada menos que 50.000 francos de la época para los pobres. Tal vez el haberse acercado tanto a ellos en sus novelas y dibujarlos de forma literaria hizo que su sensibilidad hacia los más desfavorecidos estuviera a flor de piel. A su muerte en 1885, Víctor Hugo era un símbolo tan importante en Francia que su ataúd se instaló en el Arco del Triunfo durante unos días para que la gente se despidiera de él. Recibió 3 millones de visitas.

Víctor Hugo, un hombre que pasará a la historia por sus obras, literarias y por las de su vida. Una forma de entender la honestidad y el trabajo que sin duda son inspiradoras.

“El amor es el ardiente olvido de todo”. Víctor Hugo.

Fuentes: Fuentes propias, El busto de Palas, Papel en blanco, las mil respuestas.

Rafa Castro
Escrito por Rafa Castro
Guionista y publicista 2.0. Social Media Engagement & Community Manager. Aficionado al deporte, a los coches y a la automoción. También cine y series. Curioso por naturaleza, tecnológico declarado.

    3 comentarios

  1. Encarni 26/02/2014 at 8:49 pm Responder

    Te has superado a ti mismo, Rafa.Muy buen articulo..si señor.

    • Rafa Castro
      Rafa Castro 27/02/2014 at 1:30 pm Responder

      Encantado de que te haya gustado, Encarni. Muchas gracias por leerlo y por comentar. Es muy gratificante saber que mi trabajo os llega y que os aporta. ¡Un saludo!

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